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PLASMA RICO EN PLAQUETAS (PRP) Y CELULAS MADRE PLURIPOTENCIALES

La patología degenerativa de los tendones, músculos y articulaciones continúa siendo uno de los caballos de batalla de la Cirugía Ortopédica contemporánea. Sin embargo desde la aparición de las terapias biológicas muchos especialistas consideran que ha comenzado una nueva era en el tratamiento de este tipo de lesiones.

El uso, inicialmente de los factores de crecimiento derivados de las plaquetas o plasma rico en plaquetas (PRP) y mas recientemente de células madre pluripotenciales (CMP), se ha ido extendiendo entre los especialistas en Traumatología y Cirugía ortopédica con el objetivo de estimular la curación de las lesiones óseas y de partes blandas que sufren muchos pacientes.

El plasma rico en plaquetas autólogo es una fuente inagotable de factores de crecimiento del tipo: PDGF (platelet-derived growth factor), TGF-β (transforming growrh fctor-beta), IGF (insulin-like growth factor), EGF (epidermal growth factor) y FGF-2 (fibroblast growth factor-2) entre otros. Su uso se circunscribió inicialmente a la cirugía peridodontal como suplemento del injerto convencional en el tratamiento de los defectos óseos, pero los buenos resultados publicados en esta especialidad extendieron su uso a otras ramas de la Medicina, entre ellas la Cirugía Ortopédica.

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Se llama células madre pluripotenciales (CMP) o células roncales, a un tipo especial de células indiferenciadas que tienen la capacidad de dividirse indefinidamente y llegar a producir células especializadas de cualquier tejido. Pueden provenir de dos fuentes: de embriones recién formados (célula madre embrionaria) cuyo uso plantea importantes problemas éticos o de tejido adulto, generalmente de cresta iliaca del propio paciente (célula madre adulta), donde éstas se acumulan para reemplazar, cuando es necesario, a las células adultas muertas.

Ambas terapias se pueden combinar para tratar cualquier lesión degenerativa de tendones, músculos o articulaciones y aunque a día de hoy no existen estudios concluyentes que demuestren de forma inequívoca su eficacia, los resultados iníciales están siendo muy prometedores.

Con una sencilla extracción de sangre (similar a la necesaria para la realización de una analítica convencional) y una punción-aspiración a nivel de la cresta iliaca bajo anestesia local, se obtienen tanto el PRP como las CMP, se procesan en quirófano durante 15 0 20 minutos y ya están disponibles para inyectarse en cualquier articulación, tendón o musculo del paciente. Este tipo de terapia se puede utilizar, bien de forma aislada o como complemento tras la realización de cualquier técnica quirúrgica abierta o artroscópica, para favorecer la regeneración-reparación de cualquier tejido u órgano lesionado.

Seguramente en algunos años asistiremos a un paso más en el desarrollo de estas nuevas tecnologías que combinan la biología celular y la ingeniería tisular: la implantación incluso de órganos completos en sustitución de los dañados, reproducidos en laboratorio a partir de células madre del propio paciente. En el momento en que esto llegue a ser una realidad, los problemas de rechazo, de escasez de órganos y de logística relacionados con la extracción e implantación de los trasplantes convencionales se podrán considerar superados.